El primer paso
Jaz empezó vendiendo mallas por Mercado Libre desde casa, buscando una forma de trabajar y cuidar a su hijo. El nombre Amaringa surgió para ser único y auténtico.
Nuestra historia
Amaringa nació de una necesidad real, que es colectiva. Por años, buscar lencería y trajes de baño fue una frustración. No encontraba de mi talle, los modelos no me calzaban bien, los diseños no me gustaban y los talles nunca eran lo que decían ser.
Así nació Amaringa. Con prendas que no incomodan, que no marcan, que no excluyen. Prendas que te abrazan. Lo que empezó siendo una producción chiquita, hecha con mucho amor, hoy es una comunidad inmensa de mujeres que se reconocen en lo que hacemos.
Hoy somos un equipo de personas comprometidas, que diseña, escucha, mejora y crece. Porque más allá de la ropa, Amaringa es sentirnos bien, vernos representadas. Es dejar de esconder nuestro cuerpo y empezar a habitarlo con comodidad.
Jazmín Goldberg, fundadora
Nuestro camino
Jaz empezó vendiendo mallas por Mercado Libre desde casa, buscando una forma de trabajar y cuidar a su hijo. El nombre Amaringa surgió para ser único y auténtico.
Con el empujón de su hermana Noe, empezamos a mostrar el detrás de escena y a probar los productos en todos los talles. Ahí nació la conexión verdadera con nuestras clientas.
Después de casi una década siendo 100% online, abrimos nuestro primer local en Ituzaingó, Buenos Aires. Un sueño que nos emociona todos los días.
Somos un equipo comprometido que diseña, escucha, mejora y crece. Cada prenda lleva algo de nosotras y mucho de ustedes.
En video
Por qué hacemos lo que hacemos
Diseñar y producir lencería y trajes de baño con talles reales. Prendas que abracen, no que ajusten. Que representen, no que excluyan. Queremos que cada persona que use Amaringa se sienta cómoda y libre de habitar su cuerpo tal como es.
Hacia dónde vamos
Crear un nuevo estándar en la industria de la ropa interior: uno donde la diversidad sea la norma y el bienestar esté siempre por encima. Soñamos con que Amaringa llegue a miles de cuerpos en todo el país y más allá, sin perder nunca su esencia.
Vos hacés Amaringa
Es cada clienta que se siente vista. Cada mensaje que dice: "Nunca había encontrado algo que me quede así". Es cada una de ustedes que elige sentirse cómoda, libre y representada.
Si llegaste hasta acá, gracias. Gracias por interesarte en lo que hacemos, en cómo lo hacemos y en por qué lo hacemos.
Siempre cómoda, con Amaringa.